Es una realidad que existen personas, que, por
diversos motivos, sufren de soledad. Esto suele generar sentimientos complejos
y complicaciones en el día a día, que tantas veces vemos reflejado en estados
de abandono o depresiones intensas. Personas ancianas, con demencia,
discapacitados tantas veces necesitan de estímulos o presencias que les ayuden
a contener su estado emocional.
AIBO de Sony es un proyecto desarrollado de robótica,
que contempla la creación de un perro robot que forma el mismo vínculo emocional
con las personas como si se tratara de un perro real. Es un proyecto, que,
entre otras funciones, permite ayudar a combatir la soledad y quienes lo
posean, tiene la posibilidad de no sentirse tan solos.
El proyecto fue desarrollado por la Escuela de
Medicina de Saint Louis, Misuri, Estados Unidos, y durante ocho semanas
pacientes diversos de distintas residencias de ancianos interactuaron durante
treinta minutos, mejorando notablemente la predisposición de los adultos.
A pesar de los continuos avances que propone a diario
la tecnología, la noticia debe finalizar con remarcar un contratiempo
considerable. AIBO se ve abocado al apagón tecnológico, al no abundar piezas de
repuesto para reparaciones ni personal técnico capaces de repararlo. El
sugestivo y progresivo avance de las TICs y los emprendimientos vinculados a
ese desarrollo, obliga también a detenernos a considerar si las velocidades de
creación de estas nuevas tecnologías van alineadas con el desarrollo humano
para sostenerlo. Es una discusión que, de momento, nadie se plantea hasta la
aparición del inconveniente.

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