Según un estudio de Apple, la gente
desbloquea su teléfono móvil entre 80 y 110 veces al día. Respondemos mail, al
WhatsApp, chequemos actualidad en Facebook o Twitter, revisamos Instagram con
una automatización tan elevada, que supone que ha desaparecido el estímulo.
Nuestros ojos están más orientados hacia la palma de nuestras manos que a lo
que sucede frente a nuestras narices. Según estudios “no toleramos el tiempo
que estamos a solas con nuestros pensamientos. Necesitamos reconectar con
nosotros mismos”.
La creatividad del hombre es la que
pone en dificultades el avance de las máquinas. Y la automatización de la falta
de estímulos, responde al temor de que las máquinas nos reemplacen a la
brevedad. Pero, ¿no actuamos como maquinarias? Hemos creado una dependencia
duradera. Mientras tanto, el software de inteligencia artificial deja mensajes
disimulados que nos pueden reemplazar tranquilamente. Para pensarlo…

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